La concesión de un futuro soberano

Reproducimos el siguiente artículo, referido al Tratado de Libre Comercio en ciernes entre MERCOSUR – UNIÓN EUROPEA.
Por Nicolás Canosa*
El cambio de signo político que se produjo en las dos principales economías del Mercosur en 2015 dio lugar a una nueva etapa en el proceso negociador del Acuerdo Birregional de Comercio con la Unión Europea (UE) iniciado en 1995. Desde entonces, la UE ha obtenido un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, transporte marítimo, compras públicas, defensa comercial y propiedad intelectual, entre otras, como demuestra el informe de la Red Observar “Mercosur-Union Europea: un ALCA silencioso en su etapa final de negociación”.(1)
El ex canciller brasileño, AloysioNunes Ferreira, manifestó que los denominados “gobiernos progresistas” de Sudamérica habían “demorado” los acuerdos y que la salida -expulsión- de Venezuela del Mercosur (en adelante MCS) había tenido un “efecto dinamizador”(2) sobre el proceso. Este discurso se emparenta con las apelaciones del gobierno a la necesidad de “reinsertarse en el mundo”, metáfora de una nueva funcionalidad conferida a la política exterior por estos gobiernos: anclar mediante compromisos internacionales las reformas estructurales internas que buscan definir una nueva matriz económico-distributiva en la región y hacia el interior de cada país.
Por parte del MCS, y principalmente del gobierno argentino, se esperaba firmar el TLC en diciembre de 2017, en el marco de la Cumbre Ministerial de laOrganización Mundial de Comercio (OMC) realizada en Buenos Aires. No obstante, las fricciones en las negociaciones y las pretensiones de mayores concesiones por parte de la UE frustraron esa meta. Durante el 2018 hubo varias rondas de negociación en ambos continentes y anuncios frustrados de concreción hasta la definición del 27 de junio de 2019. ¿En qué consiste el acuerdo? ¿Qué implicancias e impacto tendrá en la estructura económico-productiva para el país? ¿Qué riesgos implica en caso de que sea ratificado? Esto abordaremos a continuación.

LA “ESTRATEGIA” DEL MERCOSUR: CONCESIÓN Y FLEXIBILIZACIÓN DE POSICIONES

El acuerdo tiene dos componentes o “pilares”: el político y el comercial(3). La redacción de los capítulos correspondientes al primer pilar, que incluye la cooperación,estuvo prácticamente acordada sin sobresaltos. El segundo fue sobre el que más se trabajó y donde la UE se impone claramente según sus intereses. En el mismo se negocian la ampliación del acceso a los respectivos mercados de bienes, servicios y compras públicas, y las disciplinas/cláusulas conexas –de mayores efectos potenciales que la desgravación y liberalización arancelaria-, a saber: reglas de origen, normas técnicas, medidas de defensa comercial, asuntos aduaneros y mecanismo de solución de diferencias, así como temas de propiedad intelectual y defensa de la competencia).OCIPEx, Carlos Bianco y Sofía Sternberg realizaron una traducción del documento Sumario de la Unión Europea publicado el 1 de julio de 2019, en el que exponen los logros alcanzados en la negociación.(4)
En el marco de la negociación del capítulo comercial, la UE no reconoce en ningún tramo el concepto de asimetría entre las partes y avanza en consecuencia. Pese a que quintuplica en PBI al Mercosur, registra casi diez veces más patentes al año y más que duplicó sus exportaciones a la región en los últimos diez años, la UE ha obtenido un sinnúmero de concesiones en materia de desgravación de bienes, reglas de origen, compras públicas, defensa comercial y propiedad intelectual, entre otras.
Es comprensible que en el desarrollo de una negociación de cualquier índole exista una disposición a ceder en algunos aspectos, en función de avanzar en otros ámbitos. El problema que encontramos en el modo de proceder del Mercosur es que la concesión y flexibilización de posiciones fue una conducta constante por parte del bloque sudamericano, sin que ella redunde en beneficio a compensación alguna.
En este sentido, es preciso destacar el rol de Argentina, que concedió y flexibilizó posiciones incluso superando las expectativas europeas (en relación a compras públicas y patentes, por ejemplo) o peor, en contra de las líneas rojas o límites que plantean sus pares en el bloque suramericano. Según documentos a los cuales hemos logrado acceder, esto ocurrió en los casos de la Prohibición de Admisión Temporaria y Draw Back (5), en el cual solamente nuestro país se dispuso a flexibilizar la posición en función de la firma del acuerdo, desestimando el límite planteado por los otros países del bloque. Por otra parte, y en contra de los intereses de Brasil, Argentina se manifestó dispuesta a aceptar la postura de la UE respecto al transporte marítimo, que implicará desplazar operaciones que realizan transportistas argentinos o de la región en favor de buques de navieras europeos. El informe mencionado de la UE dice claramente: “La UE obtuvo acceso y trato no discriminatorio para los buques de navieras europeas en operaciones que actualmente están permitidas exclusivamente a embarcaciones del Mercosur”.
Otro punto sensible refiere a las patentes. Allí, sólo Argentina manifestó aceptar la propuesta europea de que los países del MCS accedan al PatentCooperationTreaty (PCT), un sistema que facilita comenzar en simultáneo trámites de patentes en diferentes países, lo cual preocupaba al MCS por la posibilidad de un aumento importante de solicitudes de patentes foráneas. Esto también se ha logrado según lo deseado por la UE.

LA CONCESIÓN DE UN FUTURO SOBERANO

Cabe aclarar que el problema no es la Unión Europea o negociar con esta institución, sino la mala praxis en la negociación del Mercosur y de Argentina en particular, que no contempla los impactos negativos sobre múltiples sectores que resultarán damnificados en caso de ratificarse este acuerdo. Además, la opacidad y secretismo que caracterizó la negociación implicó no involucrar a sectores empresarios (grandes, medianos y pequeños), sindicales, políticos y sociales, lo cual es fundamental para un acuerdo de semejante relevancia. Por estas razones es que amplios sectores, incluido el candidato a presidente Alberto Fernández, se manifestaron en contra de lo que se anunció el 27 de junio de 2019 con bombos y platillos por parte del gobierno de Mauricio Macri. Por otra parte, como demuestra Vázquez del Faro en su artículo publicado en OCIPEx, la experiencia de otros países (Argelia, Chile, Egipto, Marruecos, México, Sudáfrica) con economías emergentes que han firmado TLC con la Unión Europea, trajo consigo consecuencias negativas en términos de balanza comercial (ver gráfico).
La sistemática concesión y flexibilización de posiciones en el modo de actuar del Mercosur en el proceso negociador del TLC con la Unión Europea tiene un único horizonte posible: la consolidación de un patrón de especialización productiva en donde nuestros países se limitarán a funcionar como meros proveedores de materias primas, sin posibilidad alguna de diversificar exportaciones ni otorgarles mayor valor agregado.
Sin embargo, ni siquiera hay garantías de un beneficio en término de divisas por aumento de exportaciones primarias. Es previsible que la UE siga sosteniendo las subvenciones y la protección de su sector agrícola, condición que imponen en la negociación y que justifican por la existencia de presiones internas proteccionistas en sus propios países. Fue una constante la oposición en las negociaciones a discutir este asunto, frente al planteo del MCS de compensar los efectos negativos que se derivan de aquellos productos que son subsidiados por la UE.
Asimismo, es posible afirmar que la firma de este acuerdo no sólo conduciría a un proceso de reprimarización y desindustrialización de nuestra economía, sino que disminuiría significativamente el intercambio comercial intra-Mercosur, mayoritariamente de alto valor agregado. Esto tiene serias implicancias geopolíticas, ya que constituiría un enorme obstáculo al proceso de integración política económica y social del Cono Sur, en el sentido de conformarse como un polo de poder autónomo respecto a las grandes potencias. Queda claro, entonces, que el gobierno de Cambiemos está dispuesto a firmar un Tratado de Libre Comercio con las características típicas de los acuerdos neoliberales de nueva generación: legislaciones nacionales desreguladas y actos soberanos cancelados en función de la “seguridad jurídica”; una integración subordinada y desequilibrada al mercado global y la aceptación de una nueva división mundial del trabajo, poniendo en severos riesgos los puestos laborales, la industria y el salario de los pueblos y países del Mercosur. Se concede la posibilidad de un futuro soberano.
En conclusión, se deberá trabajar arduamente en la concientización de la ciudadanía y todos los sectores implicados, para que los representantes en el Congreso Nacional no avancen en la firma definitiva del acuerdo. También, recuperar una política exterior soberana desde el gobierno del Estado que negocie siempre en defensa del interés nacional.
Licenciado en Sociología (UBA). Investigador del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEx). Integrante de la comisión de integración regional y asuntos internacionales del Instituto Patria.

NOTAS

[1] Informe conjunto de la Red Observar, el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (OCIPEx), la Fundación Soberanía Sanitaria (FSS), La Fundación Grupo Efecto Positivo (GEP) y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Recuperado de: https://ocipex.com/mercosur-union-europea-un-alca-silencioso-en-su-etapa-final-de-negociacion/
[2]Recuperado de: https://www.infobae.com/politica/2018/06/19/el-mercosur-y-la-union-europea-buscaran-cerrar-el-acuerdo-de-libre-comercio-en-julio/
[3]Hasta 2017 eran tres pilares. Comercial, político y cooperación. Este último se subsume en el político, quedando los dos mencionados.
[4]Recuperado de: https://twitter.com/OCIPEx_arg/status/1145822263704469506?s=19
[5]Esto refiere a las preferencias o exenciones arancelarias a insumos importados por las partes. La UE pretendió no aplicar preferencias arancelarias a las exportaciones de productos finales del Mercosur elaborados en base a insumos importados bajo régimenes suspensivos de exportación. Esto afecta al MCS ya que impide diversificar exportaciones hacia la UE y potencia la dependencia de insumos europeos.
[6]https://ocipex.com/acuerdo-mercosur-union-europea-la-negativa-experiencia-de-otras-economias-emergentes/

Fuente: Motor Económico

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