Casualidades y pica piedras

La minería de “rocas de aplicación” no tiene demasiada prensa en ninguna parte del mundo. Tampoco posee coberturas sobre sus principales operadores privados, sus políticas corporativas de explotación; y las oportunidades de negocios y asociación que les brindan países como Argentina y Brasil.
Redacción
En la época de las denominadas energías renovables, el rol que le queda a los países que no pertenecen al eje Nor-Atlántico (Estados Unidos – Unión Europea + China y Japón), sigue siendo el de siempre: ser proveedores baratos de recursos naturales y materias primas.
La minería no escapa a esa realidad. En los últimos años, al abordar el tema, generalmente se hacen coberturas sobre la situación en la explotación del oro y la plata; o minerales como el litio, el cobre o el hierro. En esta oportunidad nos vuelven a ocupar las llamadas “rocas de aplicación”.
Éstas se utilizan en forma predominante en la industria de la construcción, como sucede con el ripio, la caliza y la arena; aunque ésta última está teniendo auge en la industria de los hidrocarburos, dado que se la utiliza para inyectarla en las perforaciones derivadas del fracking. La explotación de estos recursos conforma el 30% de la explotación minera en Argentina; la misma se lleva adelante prácticamente en todas las provincias.
La relación entre las “renovables” y las rocas de aplicación, tiene dos puntas por dónde abordarse en estos tiempos. La primera, de larga data, la hegemónica presencia de Sibelco, empresa multinacional de origen belga que es el mayor productor mundial de minerales industriales no metalíferos y sólo en la provincia de Mendoza posee cinco plantas. La segunda punta es el acuerdo del MERCOSUR con la Unión Europea.
Sobre éste último debe destacarse el encuentro mantenido en nuestro país por las principales autoridades mineras de los Gobiernos de Chile, Brasil y Argentina. Según se informó desde la Secretaría de Política Minera del Ministerio de Producción y Trabajo, durante el 3 y 4 de julio pasado, se conformó una agenda común de trabajo entre las tres naciones, de cara a homologar posiciones y consensuar políticas de acción, que abarcarían: el mapeo general del MERCOSUR en materia minera, para situar y localizar recursos y potencialidades de explotación; y también “ aumentar la transparencia de la gestión para asegurar la trazabilidad de los productos minerales” desde el yacimiento hacia la industria.
Volviendo al tema de las energías renovables, Sibelco – líder en Argentina y Chile de cales industriales -, viene utilizando la coyuntura política en forma inteligente. Veinte días atrás, en el marco de la vigencia de los programas de incentivo al uso de “renovables” difundió en medios cuyanos, que para los próximos cinco años, la empresa invertirá cerca de 35 millones de dólares en renovables con el objeto de financiarse a sí misma. Según un se supo desde la firma, dichos recursos generarían la infraestructura necesaria para que necesaria para que Sibelco reemplace el 30% de su consumo eléctrico en sus plantas mendocinas, a través de un acuerdo con AES Corporation proveedor de energías renovables con sede en Neuquén y de origen texano, que en los últimos dos años firmó 23 contratos de provisión que van de los 10 a los 20 años, con diferentes firmas en todo el país abocadas a diversas actividades, que van desde la producción agrícola al extractivismo minero.
A la vez que contempla la creación de un parque fotovoltaico; la producción de gas a partir de un digestor que proceso residuos domiciliarios; y utilizar el rezago del procesamiento de la oliva como combustible.
El interés de Sibelco por el medioambiente en los 34 países donde opera es simple: convertirse a menor costo y en menor tiempo posible, en uno de los principales proveedores de la región de piedras y minerales básicos para la industria. El acuerdo entre MERCOSUR y la Unión Europea además le queda a mano: Amberes su sede central queda cerca de Bruselas – centro político del la UE -; y Argentina queda cerca de San Pablo – Brasil, bunker principal de la empresa belga en América del Sur.
Nada es casualidad, y cada sector de la industria y la producción tiene su clave en materia de concentración y ocupación de territorios. Ya que están, le dan una manito a otras firmas – como a AES -, que se instalan en el país y la región a partir de incentivos gubernamentales sin licitaciones o procesos de evaluación previos.

Fuentes: Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación / Sibelco / AES Corporation

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