El turismo es un dibujo

Fin de semana largo. El Gobierno Nacional publica altas cifras de flujo de turistas; y de cierto “boom” vacacional en plena depresión y crisis social, agravada por la ola polar. Sin embargo, los números no cierran… ¿se habrán equivocado, ché?
Redacción
Según la estimación realizada por la Secretaría de Turismo de la Nación, durante el presente fin de semana largo, 1.300.000 personas se movilizaron a los destinos turísticos del país. La cifra significaría un aumento del 20,5% respecto de la misma fecha en 2018. Asimismo, aseguraron que el volumen de dinero movilizado ascenderá a los 5.540 millones de pesos; un 20,8% más que el año anterior en parámetros constantes, y a razón de $ 4.175 por persona.
Los centros turísticos más requeridos según el organismo son: Bariloche y Ciudad Autónoma de Buenos Aires; seguidas por Córdoba, Mendoza, Iguazú, Salta, Neuquén, Tucumán, Ushuaia y la costa Atlántica bonaerense. Por otra parte, según la información recabada por la Secretaría, los niveles de reservas en cuanto a pasajes y alojamientos oscilan entre el 80 y 95% de las capacidades.
Asimismo, según datos recabados en San Carlos de Bariloche, CABA y Mar del Plata; el costo de los cuatro días para una familia tipo (cuatro personas) promedia entre los 40 mil y 65.500 pesos, incluyendo: traslados (pasajes o combustible), alojamiento, comidas, paseos, excursiones, espectáculos y regalos. Si bien la canasta de ofertas varía según el destino turístico, hay números que a priori no cierran. Además se supone que no todas las familias consumen todos los servicios disponibles.
De ser certeros los datos estimados por la Secretaría de Turismo, estaríamos hablando de un índice alarmante de facturación no registrada por los operadores y prestadores de servicios: del 60 al 250 % de evasión. Otra posibilidad, es que las cifras estimadas disten de la realidad; o incluso estén estén intencionalmente mal calculadas.

Dibujos

El primer ruido lo encontramos en la consideración “constante“ del gasto global, sobre el cual la Secretaría de Turismo observa un 20,8% de incremento respecto del año anterior. Eso significa que en 2018, para la misma fecha se movilizaron 4.586 millones de pesos. Sin embargo, para que el porcentaje de aumento sea “real”, debemos aplicarle la devaluación del peso que oficialmente se reconoce en un 48%. Por lo tanto, para que el volumen de dinero sea equivalente, los turistas deberán gastar durante el fin de semana la suma de 6.787 millones de pesos.
Asimismo, se sabe que los servicios turísticos están “costeados” en dólares. Si tomamos en cuenta las cifras precisadas hasta el momento paro calculadas en divisas estadounidenses, los datos son los siguientes: en 2018, con un dólar que cotizaba $ 28,70, los turistas gastaron alrededor de 160 millones de dólares en el fin de semana del 9 de julio. En el corriente año, con un dólar a $ 43,18, lo destinado apenas superará los U$S 128 millones. Es decir, un 20% real menos que el pasado año.
Otro dato que da que pensar, es que se habla de 1.300.000 turistas; un incremento del 20,5% respecto del 2018. Se supone entonces que el año pasado para el mismo fin de semana se movilizaron 1.033.000 personas. Ahora, si analizamos dadas las cifras ya calculadas, el dinero disponible por familia, en 2018 disponían de $ 17.795 para todo el fin de semana; mientras que éste año dispondrán de 17.050 pesos.
Por lo cual, quedan pensar dos cosas: o la cantidad de turistas movilizados es errónea, y sólo se incrementó la cifra desde el organismo, para aparentar estabilidad en cuanto al poder adquisitivo y los precios de un año a otro; o por otro lado, se intenta desde un volúmen de operaciones monetarias armar un escenario que no existe: la política turística de invierno está centrada en los centros de sky y algunos nichos en el resto de los destinos. Allí es dónde se movilizar los recursos mediante familias de alto poder adquisitivo. El resto es menudeo “gasolero”.

8/1.000

Teniendo en cuenta los costos que implica para una familia tipo movilizarse a cualquiera de los destinos, podemos inferir que sólo 8 de cada mil familias argentinas pueden gozar de un fin de semana pleno de vacaciones, con acceso a servicios, esparcimiento y diversión. La cantidad de personas que pueden disfrutar de una “escapada” de cuatro días, no superaría las 400 mil en todo el país.
Se supone en realidad, que de ser certero el dato aportado por la Secretaría de Turismo, la mayoría de las familias – salvo las que acuden a centros como Bariloche -, gastará “lo justo y necesario”: sin excursiones, ni espectáculos y disfrutará de los paseos “gratuitos”.
Entran a jugar aquí, la informalidad laboral y tributaria en la actividad turística, el “tarjetazo en cuotas” al combustible o al “paquete de estadía”, y “quemar” es escaso recurso ahorrado en uno o dos días de despeje familiar. De todas formas, el porcentaje de familias que podrían hacerlo no superaría el 50 por 1.000.
Quedará para la próxima nota en referencia al sector turístico, el análisis sobre las concesiones privadas en Parques Nacionales para “explotar el recurso turístico”, y las regalías que quedan para el Estado – calculadas contra corte de tickets-, que jamás superan el 3% del total facturado.

Fuente: Secretaría de Turismo de la Nación.

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