Tiempo de maniobras

Pasaron las confirmaciones de las alianzas electorales de cara a la puja nacional; y queda una semana para los cierres de listas de candidatos.
Por Agencia Uno Viedma*
Se sabe: ninguno quedó al margen de sobresaltarse con los movimientos de la semana que termina; y mucho menos, nadie pondrá las manos en el fuego por la que comienza. ¿Quién está en condiciones de asegurar que ya no habrá más sorpresas?
Para arrojar alguna certeza al momento de lectura, ésta columna hoy tendría que referirse a los beneficios de los tratamientos con Flores de Bach para algunas afecciones. Porque ensayar un panorama político hoy, es un disparate. Máxime si queremos salvar las formas y no caer en chabacanerías.
Para comenzar, seamos localistas. De cara a las legislativas nacionales, la “boleta corta” de Juntos Somos Río Negro es “número puesto” desde la noche del pasado 7 de abril. De hecho, el mismo Vicegobernador Pesatti, consultado por Radio UNO en la algarabía de los festejos, habló de una posibilidad irrepetible por la contundencia que tuvo el triunfo a nivel provincial, y aprovechando un buen caudal de supuestos votos propios del sello partidario del oficialismo rionegrino. Ahora bien: ¿es número puesto la boleta corta de Juntos?
En realidad, hasta el 22 de junio no aconsejamos afirmar nada. El mismo Weretilneck, tácitamente, está admitiendo que ante una elección altamente polarizada de cara a la presidencial, donde las boletas de candidatos a Senadores y Diputados nacionales tendrán poco “corte“, que Juntos juegue de “tercera vía” le planta un difícil panorama en cuanto al resultado.
Hay tres certezas. Mencionemos la más reciente: varias provincias tendrán expresiones provinciales con “boletas cortas”; éstas representan a sellos locales que se despegaron lo más que pudieron en los últimos cuatro años del núcleo duro kirchnerista, y que tampoco se alinearon firmemente al macrismo. Podríamos decir que surfearon en la convivencia, y siempre se mostraron más cercanos aposturas supuestamente más moderadas que se identificaban en las figuras de Sergio Massa y Miguel Ángel Pichetto… ¿y ahora?
¿Qué van a hacer? ¿Definirán colectoras? Sin dudas todos están orejeando la baraja, y esperando que suenen los teléfonos.
Las otras dos certezas van de la mano con la primera mencionada, y tiene que ver precisamente con los llamados. Por un lado, luego que se conoció el anuncio de que el Senador rionegrino sería el compañero de fórmula de Mauricio Macri, desde el rincón “azul” se activaron los tubos: “Sergio está con nosotros”; “nunca nos corrimos del camino”; “siempre dijimos lo mismo”; “mientras fuimos gobierno, a ustedes siempre les cerraron las cuentas”. Frases que resonaron, que no resisten ningún archivo, pero que a nadie le importa a esta altura del campeonato.
En la otra esquina, la “amarilla”, también los dedos estuvieron activos: “nosotros les dimos autonomía”; “los acompañamos en el endeudamiento externo”; “sin los fondos nacionales, no pagarían los sueldos estatales”. Argumentos difíciles de rebatir para los gobernadores. Frigerio se encargó pacientemente de tejer la trama durante el segundo semestre de 2017 con la colaboración del Senador.
No es que nadie se haya dado cuenta. De cara a las legislativas de ese año, las caras que todos nombraban como grandes estrategas eran las de Marcos Peña – Jefe de Gabinete de la Nación – y Durán Barba – el consultor de confianza de “La Rosada”. Sin embargo, los porotos reales se acomodaban entre los gobernadores, el Ministro del Interior y el Senador.
El punto clave de las negociaciones del momento, era el margen de maniobra que les quedaba a las provincias en términos financieros, institucionales y políticos, desde ese entonces hasta la transición presidencial. O sea, hasta ahora.
Así, los gobernadores en su mayoría consolidaron sus posiciones. Aunque el 2020 será un año muy complicado para todos ellos: los grandes acuerdos políticos deben renovarse; los compromisos financieros con el exterior deben cumplirse; y los sueldos deben pagarse.
Por la tanto, por estas horas, lo que se está definiendo además de las listas y alineamientos de cara a las urnas, son los nuevos márgenes de maniobra. La diferencia con el anterior acuerdo, es que no durará dos años. Sino que tendrá vigencia por 100 días a partir del 10 de diciembre.
Así de corto será el 2020. Luego de ese plazo, es probable que todo se intente “estirar” hasta las legislativas de 2021.
Es que estamos flojos de ángulo; el margen se achica.

* Publicado en Agencia UNO Viedma – Pcia. de Río Negro.

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