El inexorable paso del tiempo

Seré en tu vida lo mejor de la neblina del ayer cuando me logres olvidar… como es mejor el verso aquel que no podemos recordar …
Por Martín Ayerbe*
El inexorable paso del tiempo, a la vez que desgaste, produce en los viejos la tentación de reinventar la historia con un perfil más amable a sus deseos de hoy en día. De allí la pretensión actual de un Perón keynesiano, tanto como un Perón privatista en los ‘90s o la de un Perón represor o guerrillero en los ‘70s. Así logran los unos y los otros, estos y aquellos, que el debate se circunscriba a la memoria histórica, su interpretación y su sentido, en vez de poner los ojos en el aquí y el ahora, que bastante intenso es por sí mismo, como para que el Pueblo se repliegue a las bibliotecas o ande de fiesta inflando globitos, ay, con música de Gilda.
Lo logrado en la docena de años que gobernó el kirchnerismo merece defenderse, sin duda, pero no como la única opción, excluyente de algo mejor que…ya tuvimos, y ni liberales, ni troskos, ni keynesianos quieren recordar porque significa un conflicto con los EEUU, la Unión Europea, Japón y el capitalismo global, con los cuales no se pelean.
Porque cuando Perón los peleó a todos ellos y con éxito: tuvo las pelotas de abrir la Patria a todos los ciudadanos del mundo de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino, sin importarle una mierda la opinión de Washington, Londres, Moscú, París, Berlín, Tokio, Roma o el que fuera. Contexto internacional en el que la Argentina se dio para sí misma el G.O.U. (Grupo de Oficiales Unidos) FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina), FORA (Federación Obrera República Argentina) y cuanta Organización Libre del Pueblo se le antojó. Todas ellas con fuerte pasión patriótica y popular, atravesadas por grandes contradicciones, casi ninguna con personería jurídica. No pedían permiso para luchar ni perdón por ser libres, vivas de una manera que hoy resultaría insólita. Y lo hicieron en un mundo en el que corrían ríos de sangre y prodigaban viudas y huérfanos por millones. Por eso hoy acechan San Martin-Rosas-Yrigoyen-Perón.
Lord Keynes se agotó en sí mismo. Se quedó sin política. Cuando les tocó bancar la privatización, los salvajes de Wall Street reventaron el 100% de YPF, pero cuando les tocó recuperar el Patrimonio Social del Pueblo Argentino, Keynes se moderó hasta el 51%. Y con 51 muertos en el Ferrocarril Sarmiento, se hizo a lo Keynes, comprando a la China, llave en mano, todo lo que hizo falta… una mierda que ver con el Estado Empresario Peronista que, con centro en Ferrocarriles (Talleres Junín, Boulogne, Kilo 5, Remedios de Escalada, Tafí Viejo) abría el juego a las privadas (Igarreta CABA, Materfer y AESA en Córdoba, Astilleros Alianza y Aceros Potrone en Avellaneda). El Estado Empresario Peronista daba trabajo a 100.000 trabajadores en Ferrocarriles, 12.000 en SOMISA, 9.000 en Astillero Río Santiago, etc. y mucho más (60-70%) en proveedores privados. Compárese este factor de escala con los microemprendimientos, las cooperativas, los contratos globo basura, el trabajo en negro que se le propone a nuestros compatriotas desocupados (¿¡por orden y cuenta del Banco Mundial!?)
¿No es un poco extraño que esto no este puesto en debate en la campaña electoral? ¿Qué mierda pasa? Entonces ha llegado la hora de la Memoria, la Verdad y la Justicia Programáticas. Porque lo que está en juego no es la batallita mediática sino nuestra propia vida, nuestra familia, nuestra comunidad, nuestra Patria.
Si la política es la tasa de interés, los vaivenes contracíclicos, la cuotita del electrodoméstico y la pizza del sábado… Tiene sabor a poco. Hay que poner al trabajo en el lugar que corresponde. Como ordenador del Pueblo Trabajador, como vínculo primero con la vida, como primera y a veces única identidad. Sin trabajo, no somos nadie. Sin industria no hay Nación.
El Estado Nacional es la máxima socialización posible de la propiedad: todos somos sus dueños. Bajo la forma de Sociedades y Corporaciones del Estado leyes 20.558 y 20.705.
La ideología está en el método. La Democracia Participativa no se declama, se ejerce. Al igual que el Estado Empresario lleva al Pleno Empleo, la Democracia Participativa lleva al Control Popular de Gestión.
La Unidad de la Patria Grande será socialista o no será. El capitalismo hace 500 años que une al norte y divide al sur. Difícil que cambie de idea. El documento Santa Fe II del pentágono norteamericano considera a la Industria Estatal Argentina como la más adversa a su interés imperial.
Dentro de la economía capitalista la Liberación Nacional es imposible. La profecía marxista del obrero industrial como sujeto histórico que, inexorablemente nos llevaría al socialismo jamás se cumplió. Y la Economía de Equivalencias es la opción no-capitalista para la organización del trabajo de nuestros Pueblos y nuestra Patrias. Sin mejor opción, tampoco ella es opinable.
No andamos buscando laburo en la política. No nos movemos por iniciativa individual. No perseguimos el placer. Obramos por deber.
En el arte de vivir en parresía: creando una ciencia que nos de él método, una filosofía que nos dé el sentido y un arte libre que adelante el espíritu de nuestra época.
Y si canto de este modo/ por encontrarlo oportuno/ no es para mal de ninguno/ sino para bien de todos.

* Candidato a Presidente de la Nación por Social 21, La Tendencia.

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