El aluminio argentino y la metáfora de la media biblioteca

Argentina es un país con una gran tradición industrial. Eficacia, eficiencia y calificación internacional la han caracterizado a través de décadas, a pesar del condimento vernáculo que atenta permanentemente contra esas potencialidades. Poco se habla de ello y no es casual.
Redacción
Nuestra Nación desde Caseros a esta parte, salvando honrosas excepciones de Yrigoyen y Perón, ha encarado al mundo como productor agro-minero exportador, obedeciendo a una matriz netamente colonial que llega a nuestros días.
Si alguno considera superado el dilema, debe remitirse a los argumentos de las campañas presidenciales de 2015, y los grandes trazos de la de la actual gestión de gobierno en lo que a desarrollo industrial respecta. La referencia no es azarosa; se trata de una variante extrema de los formatos de dependencia que puede adoptar un país soberano en lo formal-institucional pero colonizado por el capital internacional en lo real.
Si nos amparamos solamente en los datos oficiales, tendremos media tribuna (o biblioteca) aseverando lo anterior y media que no lo hará: durante abril pasado la Balanza Comercial argentina arrojó un saldo positivo por algo más de 1.100 millones de dólares gracias a el aumento en cantidades exportadas de materias primas, aún con la caída de los precios internacionales. Si se analiza en proceso en términos relativos, ese aumento de cantidades no compensa lo obtenido a causa de la baja de precios. La contracara, que se suma al estancamiento hacia abajo y generalizado de la economía nacional, es la baja de importaciones de maquinaria y tecnología para aplicación industrial. La situación podría ser peor aún; pero en algún punto, la devaluación estructural y permanente del peso argentino, genera que ese deterioro se manifieste en un perverso goteo.
Para meternos en el tema de la industria alumínica, debemos tener en cuenta el factor fundamental del sector: Argentina posee una sola fábrica de aluminio primario; Aluar (Aluminio Argentino) SAIC. Existen otras fábricas de aluminio en el país como ALKE, Alcemar, EXAL Aluminio, Alpros, entre otras; aunque no se de dedican a la fase primaria del proceso.

ALUAR - Fte. El País
Según datos oficiales del Gobierno nacional, más los brindados por la Cámara Argentina de la Industria del Aluminio y Metales Afines, y los de la propia empresa, el resultado operativo de ALUAR durante 2018 fue cuatro veces superior al del año anterior, gracias a la suba del precio internacional del aluminio y el afecto potenciador de la devaluación del peso. Excedentes que le han permito a la compañía, diversificar sus productos y comenzar a incursionar en proyectos de generación de energía eólica, y en los cuales ha invertido a la fecha más de 400 millones de dólares.
Esto último no es casual. ALUAR posee la concesión y parte del paquete de la Central Hidroeléctrica Futaleufú. La incursión en el mundillo de la generación de energía, le permite a la empresa sumar integración vertical a su cadena de producción – basada en el proceso electrolisis, de gran demanda energética -; y a la vez independizarse progresivamente de uno de sus principales proveedores del insumo, Pan American Energy.
ALUAR produce más de 450 mil toneladas de aluminio por año; y el 70% es exportado. El destino principal es China; aunque se está viendo beneficiado por al supuesta “guerra comercial” entre el gigante asiático y Estados Unidos: la flexibilización a la baja o incluso quita de aranceles de para la importación de parte de los norteamericanos hacia los productos siderúrgicos también incluyen al aluminio. Ellos necesitan acero y aluminio para contrarrestar el avance chino.
Sin embargo, todo la bonanza de ALUAR es malaria para el resto de la industria local. Además de lo mencionado párrafos arriba respecto de la coyuntura económica, los datos oficiales y de Cámara son más que elocuentes: todas la variables relacionadas a la exportación en cuanto volúmenes e ingresos en dólares aumentaron; y todas las relacionadas a las ventas internas para sus diversos usos industriales, como así también las importaciones de aplicación industrial directa bajaron por dos factores esenciales: la suba de precios en dólares y la caída de la producción por efecto de la caída de demanda de bienes.
La supremacía de ALUAR seguirá vivita y coleando. Semanas atrás, varios boletines de empresas y entidades del mundillo de los servicios financieros que operan en Argentina, anunciaron que la empresa, emitió bonos de deuda privados por 150 millones de dólares, con vencimiento en 2024 y con tasa fija en dolares del 6,7%.
El objetivo es que la empresa financie su expansión externa – similar al modelo Techint -, a partir del escenario descrito anteriormente, y sin miras de mejorar al corto plazo.
Si bien, nada indica que como garantía de esos bonos habría afectados bienes y activos públicos argentinos; en los contratos se recurrió en la entrega de soberanía: las regulaciones a aplicar serán las vigentes en Nueva York; pero el escenario de operaciones de esos bonos será el mercado de capitales de Buenos Aires.
Si ésto no es colonialismo de nueva traza y fuste; ¿el colonialismo dónde está? ¿Qué dice la otra media biblioteca?

Fuentes: CAIAMA / Banco Central de la República Argentina / Ministerio de Hacienda de la Nación.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s