Tiempo y Estrategia

Sobre los tiempos biológicos de los militantes, transcurre el tiempo histórico de los Pueblos. No siempre se ponen de acuerdo. Mientras que los primeros son atravesados por la angustia y la urgencia, los segundos obedecen a los caprichos de la masa, y pueden entrar en mesetas de extensa chatura.
Por Martín Ayerbe*
Sin embargo, no habría transcurrir de la segunda sin la continuidad de la primera. La coyuntura es el punto de apoyo de la historia.
La militancia anarquista, socialista, radical, comunista del frente social, más las conspiraciones, trenzas y movimientos internos del Grupo de Oficiales Unidos (GOU), más las denuncias, estudios y proyectos de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), fueron tareas cotidianas que confluyeron en la unidad histórica del 17 de Octubre de 1945.
Cuando una reivindicación gremial alcanza la victoria, hay una cantidad de hechos cotidianos que la fueron sosteniendo en el tiempo, una cantidad de fuerzas a su favor que se estuvieron acumulando, una construcción de poder propio que finalmente la hizo prevalecer. Lo mismo si se tratara de una campaña electoral. Siempre hay un proceso de acumulación. Cientos, miles de votos hasta ganar la elección. Cientos, miles de batallas hasta alcanzar la victoria.
En la medida que este proceso se entienda y se acepte como tal, nuestra militancia se despojará de la angustia y de la urgencia. Se subordinará al tiempo histórico que le toque vivir y, sin prisa pero sin pausa, colaborará libremente con la acumulación de poder popular. No proyectará las tribulaciones de su vida biológica sobre su actividad política. Se integrará armónicamente a la cadena de acontecimientos políticos, pues participará de los mismos positivamente, generándolos, produciéndolos.
Entonces, y solo entonces, nuestra militancia estará madura para emprender los esfuerzos estratégicos de largo alcance. Si está acosada por urgencias personales, si la angustia existencial de su propia vida se interpone entre ella y la tarea colectiva, será muy difícil que esté dispuesta a perder tiempo escuchando, aprendiendo, estudiando. Por el contrario, solo aceptará tareas de corto plazo, rápidas y circunstanciales, que no le exijan mayor encuadramiento ni pensamientos complejos.
No habrá liberación nacional sin planeamiento estratégico. El azar no es un buen compañero de ruta. Las sorpresas son casi siempre desagradables, contrarias al que milita por un cambio. Cuando los Pueblos se asustan retroceden hacia el pasado, aunque ese pasado sea injusto y oprobioso. Rara vez en la historia se dio que avancen hacia lo desconocido. Lo más común son las regresiones conservadoras.
Por eso debe haber un plan general, con los objetivos a alcanzar y los caminos para lograrlo. Nuestro pensamiento debe hacer todas las previsiones que hagan falta. Guardemos la improvisación para la sorpresa involuntaria que sobreviene en toda acción. Un plan estratégico es una acumulación de conocimientos que, cuando llega el momento, guían los acontecimientos políticos que nos permiten triunfar de manera permanente. En esos hechos políticos, si son estratégicos, no se define una batalla, se gana la guerra.

* Candidato a Presidente de la Nación por Social 21, La Tendencia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s