El espejo del té

La industria del té en Argentina es una de las más importantes de la provincia de Misiones donde se concentra el 95 % de su producción. A pequeña escala, el té es un espejo d ellas situación que atraviesan las denominadas economías regionales en Argentina.
Redacción
Comencemos con los datos oficiales. Argentina es el país líder en el continente americano de la producción de té. Según los guarismos, el 90% de lo que es país genera se destina a la exportación. 40 mil hectáreas que se reparten entre Misiones y Corrientes; con rindes que alcanzan las 340 mil toneladas de brotes que luego de su procesamiento se convierten en 80 mil toneladas de té. El sector concentra 42 empleos directos e indirectos. Los principales destinos son Estados Unidos y Chile; y en menor medida India, Polonia, Alemania, Rusia y Bélgica.
Cuatro empresas concentran casi el 75% del valor exportado: Casa Fuentes (hoy perteneciente a la multinacional Finlays), Don Basilio SRL, El Vasco S.A. y Las Treinta S.A..
Finlays, de origen británico y fundada a mediados del siglo XVIII domina el negocio del té a nivel mundial. La firma ingresó al país en 2014, cuando Casa Fuentes se puso en venta. A pesar de que había capitales argentinos que hicieron ofertas de compra, ni las autoridades nacionales ni las misioneras intervinieron en el proceso; la consecuencia inmediata fue que la industria telera comenzó su carrera exponencial a la concentración absoluta.
La capacidad de la multinacional para comprar tierras, plantas de procesamiento y condiciones de operación de la cadena de valor viene agregando desde entonces desequilibrios a la ya de por sí desbalanceada industria del té. Se estima que hasta 2017 había 45 empresas que formaban parte del complejo exportador del sector; dónde las cuatro mayoritarias acaparaban las tres cuartas partes de la producción.
A partir del aterrizaje de Finlays en Argentina, se dieron otras irregularidades de parte de las autoridades gubernamentales. La empresa británica compró tierras de frontera – algo restringido por la ley -, cosa que dificulta aún más el control sobre la operatoria de capitales internacionales en sectores estratégicos del territorio y de una economía regional.
¿Por qué el té oficia de espejo? Porque el análisis histórico que hace el sector – leáse sus principales actores -, es el mismo que realizan todos los conglomerados productivos del país.
Para ellos, el escenario ideal sería la repetición de la Argentina de 2003 a 2004: precios competitivos a nivel internacional y costos internos (sueldos e impuestos) bajos. De afectarse ese marco de condiciones, los productores ven afectados su margen de rentabilidad.
Por otra parte, también los caracteriza el alto nivel de concentración del sector. De acuerdo a su volumen relativo, una multinacional acapara la cadena de valor del té, e impone los términos de trabajo. Las tres empresas que la siguen deben aggiornarse a ese ritmo.
Duro será el destino para las restantes 41 firmas: además del arrinconamiento económico y financiero, los derivados de la industria telera no son los mismos que los de las industrias láctea o frutícola, que tiene mayores opciones de aplicación de sus productos primarios (quesos, mantecas, etc. en un caso; jugos y disecados en el otro).
De allí la solicitud al Estado de una parte de los pequeños productores, para el diseño y aplicación de políticas de promoción estatal para la comercialización del té en el mercado interno.

Fuentes: Ministerio de Hacienda / FAO.

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