La culpa no es del chancho

Los productores de cerdos que forman parte del acuerdo exportador hacia China están muy contentos. Los volúmenes que de carne que comenzarán a migrar hacia ese país y a precio récord, son alentadores para lo que resta del año y poseen mejores augurios para el año que viene.
Redacción
Éste pacto comercial tiene un motivo concreto: el país asiático salió al mundo a comprar proteína animal, a causa de la denominada “peste porcina africana”, virus contagioso entre los animales que llevó a aquél país a tener que sacrificar y destruir 100 millones de cerdos de factura propia sólo en 2018.
Si bien el brote no afecta al ser humano, el mismo tiene amplia velocidad de propagación. Como parte de las rutas comerciales chinas, gran parte del sudeste asiático y Europa registran casos de ésta “peste”. Otra de las repercusiones mundiales que tuvo el tema, fue la baja del precio internacional de la tonelada de soja: China es el principal comprador del producto y – según especialistas – sería la base alimentaria de los animales afectados.
En nuestro país, incluso cuando explican el problema, afirman que dicho virus podría radicarse en otro tipo de alimentos e incluso en la indumentaria de las personas. Argumento que reforzaría los planteos de que la soja transgénica forma parte de la composición oculta de varios alimentos pre-elaborados, conservas y congelados; al tiempo que el rezago del proceso productivo sojero, se utilizaría para la composición de fibras destinadas a la indumentaria.
Sin embargo, en Argentina sólo parece haber alegría tanto gubernamental como de los sectores productivos y exportadores de proteína animal: además de los acuerdos ya firmados, China salió al mundo a comprar carnes de todo tipo. Incluso realizó importantes concesiones con Argentina respecto de los requisitos sanitarios. El efecto no tarda en manifestarse: el valor internacional de la carne sube.
Según el informe el Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina (IPCVA), se están negociando embarques con valores de hasta 1.500 dólares por tonelada más que el año pasado. China por entonces pagaba unos 4.500 dólares por tonelada de carne. En promedio, lo últimos acuerdos firmados por la tonelada de carne vacuna alcanzan los 6.000 dólares.
Por eso no es casual que el Gobierno argentino haya salido a establecer precios promocionales para ciertos cortes y hasta cubrir determinado stock. Sucede que, dado los valores internacionales, oficialmente en Argentina, el precio por kilo promedio de carne vacuna debería ser de $ 280 más IVA.
Se sabe, aléjese de la capital y notará que el precio sube considerablemente en los mostradores. La presión de los valores internacionales hambrean al pueblo argentino. El gobierno nacional, no sólo no está dispuesto a transformarse en el proveedor de carne para consumo interno; sino que ha hallando el camino para las actuales condiciones de exportación. Como no se está incurriendo en desabastecimiento del producto, la Secretaría de Comercio Interior considera que los altos precios, son una consecuencia de la fluctuación de los mercados; y que a mediano y largo plazo, los valores se estabilizarán.

Fuentes: Ministerio de Hacienda / IPCVA

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