Leches

La firma canadiense Saputo se transformó en la mayor empresa láctea en Argentina, desplazando a La Serenísima. Otra entidad que avanza en crecimiento, aunque no está considerada todavía en los informes oficiales, es la firma perteneciente al Grupo Soros, Adecoagro.
Redacción
La caída de SanCor no sólo provocó la transformación de la industria láctea nacional, sino que también ha desatado una avalancha hacia la concentración del sector en manos de empresas multinacionales. Los referentes de la industria, al analizar la coyuntura, apelan a los clásicos caballitos de batalla del sector empresario: la presión fiscal, los costos laborales, la paridad cambiaría y los costos logísticos. Sin embargo, asumen otras consecuencias de ésta dinámica, dejando entrever que el panorama no es alentador.
En primer lugar, se va consolidando el modelo del denominado “commodity lácteo”; es las grandes procesadoras que acaparan leche a granel de cara a la exportación y condicionando el mercado interno. Las empresas chicas, han comenzado a dedicarse a especialidades (untables y otros derivados) que les permiten seguir produciendo; pero el segmento más complicado son las denominadas intermedias: no acopian el suficiente caudal de leche que les permita competir con los grandes, pero poseen una infraestructura montada que avanza en el constante deterioro. Lo cual hace prever un horizonte de desaparición de éstas firmas.
La base del crecimiento de Saputo fue la política de compra en zona norte y oeste de la zona lechera bonaerense, a partir de adquirir leche a precios superiores al resto de los oferentes de la región, o incluso mayores a los que la misma empresa paga en las provincia de Córdoba y Santa Fé. Misma lógica ha utilizado Adecoagro en Buenos Aires sobre los productores que tradicionalmente le vendían a SanCor y La Serenísima vinculados.
Los márgenes por litros son significativos: de los $ 13,50 por litro que pagaba La Serenísima; las otras dos firmas llegaban a ofrecer entre 14,30 y 15,50 pesos.
Las excusas para la implementación de esas políticas de rupturas de mercados y posterior desequilibrio de la totalidad de la cadena de valor, son elementales: los referentes de las empresas argumentan que dada la gran crisis del sector durante 2018, el stock de leche disponible ha bajado. Por tanto cada vez cuesta más captar ese insumo; y por ende una de las formas es subir el precio.
Existe otro argumento más adecuado a los tiempos que corren: a las “grandes” les conviene reconvertir la industria para darle a la leche el standar de commodity, y obtener mejores precios en el mercado internacional. De allí que Adecoagro no posea marcas propias que operen en el mercado interno lácteo, como si lo posee en el arroz (Molinos Ala). De allí que Saputo, mantenga “La Paulina” y “Molfino” como segunda y terceras marcas de batalla en las góndolas argentinas, pero la diferencia la encuentre en la exportación. Por eso “La Serenísima”, asociada con Arcor, está comenzando a tener cada vez mayor presencia en Paraguay, y Bolivia y próximamente Chile.
La estrategia es de libro: romper, romper y romper. A lo que quede parado, pero endeble, se lo podrá cooptar o condicionar a placer de las grandes, en aras de la competitividad, la eficiencia y la modernización del sector lácteo. ¿El Estado? Bien; gracias.

Fuente: OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea Argentina)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s