Presupuesto 2018: ¿adivine quién pierde?

El Gobierno presentó ante la Comisión de Diputados, el proyecto de Ley de Presupuesto para el año próximo. Se confirma la continuidad del modelo económico basado en ajuste y endeudamiento.
Redacción
El Ministro de Hacienda de la Nación, Nicolás Dujovne, presentó ayer en la Cámara de Diputados el proyecto de ley de Presupuesto 2018. Según el anuncio, la perspectiva gubernamental preveé un crecimiento del Producto Bruto Interno del 3,5%; pero un déficit fiscal del 3,2%.
Ambos guarismos equivalen a $ 330 mil millones. O mejor, 190.000 puestos de trabajo, más la capacidad industrial instalada para garantizar la actividad por diez años
En materia inflacionaria, Hacienda estima un aumento promedio interanual del 15,7%. Aunque estimó que con algún esfuerzo más, podría alcanzarse la meta recomentada por el Banco Central, es decir un 10 a 12%. Se estima que el índice de inflación para fines de 2017, alcanzará el 30%. O al menos eso están dispuestos a reconocer.
Según el resumen adjunto al pie de esta nota; el presupuesto tomó como valor de referencia para el dólar 2018 en un promedio de $ 20.
Dujovne festejó esta pobre perspectiva. De cumplirse sus mejores augurios, los grandes numeros de la economía se equipararían a los del último trimestre de 2015.
El Gabinete mientras tanto, se jacta del crecimiento consecutivo por dos años. Aquí corresponde una disgresión: que los grandes números de la economía arrojen – aunque pequeños – resultados positivos, no significa que la economía real o la población “esté mejor”.
Los liberales identifican el crecimiento con la generación de condiciones en una economía de cara a un proceso de desarrollo. En teoría, esos fenómenos se consolidan cuando el PBI de un país entra en un periodo de crecimiento sostenido -aunque no necesariamente constante. Sin embargo, para países como Argentina, esa afirmación siempre ha sido una falacia: el mercado jamás genera las condiciones previas para el inicio de un proceso de desarrollo de mediano plazo y sustentable. El empresariado argentino, la mal llamada burguesía nacional, apenas supera la escala del país, busca mejores oportunidades de negocio afuera.
De hecho , alcanza con repasar la lista de capitales industriales argentinos que en el último semestre – coincidentemente con el proceso desrregulatorio de la economía – se están instalando en Brasil.
Hablar de “desarrollo económico” por otra parte, implica diseñar políticas para que aquellos grandes números, incluyan en forma sostenible y perdurable a la totalidad de la población, con una visión de equidad y correcto uso de los recursos naturales y los bienes culturales….
… pero terminada la disgresión debemos volver a la realidad.

Siguiendo los dichos del ministro, en el horizonte del 2018 se vislumban ajuste fiscal, aumento de la deuda. Por tanto, debe recortar el gasto del estado, para que el país no quede aún más retrazado en la carrera por cubrir la tasa de interés de esa deuda. Algo así como dejar de comer asado para poder pagar el mínimo de la tarjeta: nuestra deuda aumentará cada vez más según pase el tiempo, pero no la perderemos de vista.
Por tanto, el itinerario para el 2018 estará denominado por la siguiente fórmula: recortar gastos corrientes del Estado. Es decir: reducir personal o deteriorar aún más el salario de docentes, trabajadores de la salud, de la seguridad, de la administración nacional, provincial o municipal. Reducción de los presupuestos asignados a salud, educación y otros servicios públicos de gestión estatal.
Asimismo, el proyecto contiene también la solictud de autorización para que el país tome deuda en dólares durante el próximo año por U$S 30.000 millones de dólares. La deuda externa argentina alcanzará en diciembre próximo los US$ 192.500 millones. La gestión Macri la incrementó en US$ 130 mil millones.
En cuanto a la inflación, para que se pueda reducir a la mitad como pretenden Dujovne y Sturzenegger desde el Banco Central, se está certificando que continuará la política de las altas tasas de interés, y la legitimación de la especulación como justificativo de la restricción monetaria.
Se sabe quienes serán los grandes beneficiados: los acreedores internacionales de la deuda externa, los bancos, los grandes monopolios productores y exportadores del agro y la minería; las multinaciones extractivas de hidrocarburos, y los importadores de productos industriales extranjeros.
Para finalizar, acompañamos algunos datos que se desprenden del proyecto de ley. Los porcentajes se refieren a valores nominales, no reales. Entonces, respecto al presupuesto del 2017 los ministerios más perjudicados por los recortes fueron: Ministerio de Energía y Minería -19.5%; Producción: -6.0%: Agroindustria: -3.4% y Transporte: -6.3%.
Los ministerios a los que se les incrementó la partida presupuestaria son: Trabajo 22.3%;
Educación: 21.9% y Desarrollo Social 21.2%.
Teniendo en cuenta, una inflación estimada para el 2017 del 30%, verá el lector que en términos reales, los presupuestos asignados en el mejor de los casos quedaron por detrás de la inflación del corriente año en siete puntos.
Y la frutilla del postre: está previsto un recorte del 16% a la cartera de subsidios al consumo de energía. Adivinó: en el mejor de los casos, las tarifas aumentarán en ese porcentaje durante el 2018; a la que se sumarán las cuotas del programa de finaciación preelectoral de las tarifas que anunció Aranguren a fines de agosto.

Fuentes: Ministerio de Hacienda / El Cronista Comercial / Motor Económico

Acceda al resumen del Proyecto de Presupuesto 2018: MEyHN – Resumen Proyecto de Ley de Presupuesto Nacional 2018

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