Hacia adentro, la crisis

El denominador común de la crisis por la que atraviesan las economías regionales es el rol del Estado. Haciendo un recorrido por algunas de las actividades tradicionales del interior del país se observan la desrregulación de los mercados, ausencia de precios sostén, concentración y desprotección ante la apertura de las importaciones.
Redacción
El drama de las economías regionales, encierra también la crisis laboral potencial. Sólo en las actividades mencionadas a continuación, están comprendidos 700 mil trabajadores directos e indirectos.
Para colmo, una de las instituciones estatales que sería el respaldo técnico y asesoramiento para la producción, el INTA, sufriría para el 2018 una reducción a la cuarta parte de su presupuesto.

Carne de cerdo

En un contexto internacional donde al mayor exportador de carne porcina, Estados Unidos, se le cerró la puerta de su principal comprador, Rusia, los norteamericanos salen a buscar nuevos mercados y presionan por nuevas aperturas. El caso argentino es un buena oportunidad: según datos de las instituciones que nuclean a los productores, Argentina batió los récords de importación y de producción local de ese producto el pasado año.
La apertura hacia la carne estadounidense inquieta principalmente por dos razones: el riesgo de que el ingreso traiga riesgo sanitario en materia de enfermedades foráneas en un región saneada. Enfermedades que si bien no dañarían directamente al consumidor, afectan a la productividad de los animales y por ende la rentabilidad del productor. La segunda razón, es la diferencia del precio. Si bien en la actualidad la carne de cerdo se importa en gran medida desde Brasil, España y Dinamarca, el precio final no afecta al productor nacional. Sin embargo, la diferencia de precio con Estados Unidos, alcanzaría márgenes superiores al 40 por ciento.
Según informó la entidad que nuclea a los productores porcinos de Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, la actividad nuclea a 180 frigoríficos y a 100 mil trabajadores directos e indirectos. La actividad creció exponencialmente en Argentina en los últimos 15 años; niveles que se vieron reflejados en el aumento del consumo percápita de 3 a 18 kilos desde 2002 a esta parte.
Sin ambargo, la política gubernamental en esta materia parece tomar otro rumbo. En 2016, los productores de porcinos argentinos (el 90% son pequeños y medianos), comercializaron 600 mil toneladas; y sólo se importaron 50 mil. Pero Buryaile insiste en que “el mundo es un mundo integrado, que ya no alcanza con mirar cómo vende el vecino, sino cómo vende el otro continente”.
Se vaticina desde la federación d eproductores que el convenio con Estados Unidos, sólo beneficiara a los principales importadores y a las principales cadenas de supermercados. La diferecia en el precio sería determinante.

La yerba y el té

En Misiones, por presión de las exportadoras no se llega a un acuerdo por el precio de los brotes de té; y por la tanto, la desición pasará a manos del Ejecutivo Provincial.
Los productores plantearon la necesidad de obteenr un precio sostén de al menos $ 2,10 por kilo enviado al secadero. Precio que les garantizaría mantener la producción aunque no variaría los márgenes de rentabilidad. Las exportadoras por su parte, proponen $ 1,50 por kilo de brote. El rol del Estado aquí, apunta a garantizar un precio considerado “sostén” que rondaría el monto de $ 1,65 por kilo; proponiendo un margen de reajuste según la evolución del dólar que equivaldría al 5 por ciento ($ 0,08 por kilo).
En cuanto a la yerba mate, el Directorio del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) acordó el pasado viernes 1° de septiembre establecer en $6.30 el valor del kilo de hoja verde y en $23.30 el kilo de yerba canchada. Si bien el precio pagado a los productores tuvo una evolución de más del 25 por ciento en el último año, la cifra sigue retrazada.
El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca por su parte, insiste en que la resolución no fijará ningún valor de referencia para el precio que paga el consumidor en góndola.
Recordemos algunos datos ya publicados por Chasqui Federal: el sector yerbatero alcanza a 40 mil productores, y a 200 mil personas vinculadas a la actividad. De los precios establecidos por el INYM, no fueron pocas las denuncias que sólo se pagaba el 60% y en plazos de hasta casi un año. Mientras tanto, el kilo de yerba al consumidor final ronda los $ 60 a $ 70.

Fruticultura

La influencia de los exportadores, precios, concetración y ahogo hacia los productores, también afecta a la fruticultura, y principalmente a la Provincia de Río Negro.
De más de 15 mil productores que había en los valles rionegrinos a principios de la década del 70, quedán algo más del 10%. Los más optimistas hablan de 2.000 a 2.300.
El relato de los chacareros tiene como denominador común: la irregularidad de los contratos y la no garantización de precios sostén empuja a los productores a que cada año dejen de serlo. El precio del kilo de fruta al pie del árbol es de $ 6; en las góndolas argentinas, el kilo de fruta cuesta en promedio siete veces más.
El proceso de concentración en mano de las exportadoras, se desata a partir de la venta de chacras por parte de productores ahogados financieramente. Otros destinos son la venta de espacios para loteos o emprendimientos urbanísticos privados.
También un porcentaje de los productores ha “reconvertido” el trabajo orientándose a granos o forraje. Actividades que no generan el mismo volumen de mano de obra; y levantando para ello plntaciones de más de dos décadas de producción.

El posible recorte al INTA no acompaña el estado de situación

Según trascendió, el proyecto de Presupuesto 2018 que elevará el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional en los próximos días, contempla un recorte del 25% en lo rubros no salariales a la partida asignada al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Los gastos apuntados son para funcionamiento, seguridad e higiene, vehículos, insumos de trabajo y otros ítems logísticos.
Si dicho “recorte” prospera, el INTA vería reducida su capacidad de acción en el territorio en márgenes de casi el 80%; y perdería los fondos para financiar proyectos, investigaciones y los programs de becas. Asimismo, el organismo sería despojado de los fondos para obras; y los mismos quedaría a disposición de la jefatura de Gabinete.
El desmebramiento del INTA que se vaticina con estos datos, no haría más que confirmar las tendencia operativas que ha adoptado el organismo en los últimos años: retirarse del campo y de las posiblidades de producción y desarrollo, para convertirse en un mero contralor y ente asesor de los grandes productores y de las firmas exportadoras.

Fuente: Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca / Jefatura de Gabinete de Ministros / El Enfiteuta / FAA

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