La deuda es el pretexto

El clima de festejos por los supuestos “éxitos” financieros del gobierno nacional en los últimos días, no se traducen en los números oficiales. El déficit, la deuda y el estancamiento crecen mes a mes y la situación de agrava para las provincias.
Redacción
Los primeros resultados concretos de las políticas de endeudamiento y ajuste fiscal se están viendo a nivel nacional y en el territorio patagónico. Un informe del Instituto de Estudios sobre Estado y Participación (IDEP), revela que diecinueve de las veinticuatro provincias argentinas no cuentan con recursos suficientes para financiar su gasto público. El podio de las más complicadas están integrado en primer lugar por la provincia de Río Negro con un 18,3 por ciento de déficit. El segundo lugar lo ocupa Santa Cruz con 16,7 % y el tercero, Tierra del Fuego con 15,7 por ciento.
Según explicita el documento, el problema del deterioro de las arcas públicas provinciales se inicia durante la década de los ’90, a partir de la transferencia de la responsabilidad de provisión de servicios públicos desde el Estado Nacional alas provincias. Así, los servicios públicos transferidos como la educación, la salud y la seguridad entre otros, implican una altísima porción del destino de recursos cercana al 45 por ciento promediando la totalidad de las jurisdicciones.
A esto se suma un segundo factor: la baja presión tributaria con que cuentan las provincias. Según el informe de IDEP, el promedio nacional apenas alcanza el 6 por ciento de los productos brutos geográficos. Datos difíciles de ponderar dado las grandes carencias en materia de estadísticas que poseen las mayoría de las provincias argentinas.
Para el caso de Río Negro, los recursos propios alcanzan el 40 por ciento. El 60% restante proviene de los recursos de la coparticipación nacional.

El endeudamiento nacional que se replica en las provincias y agrava la situación fiscal

Según lo anunciado en la semana por el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, el déficit primario (ingresos del Estados nacional menos los egresos, sin contar el pago de deuda), alcanzó el 1,5 por ciento del Producto Bruto Interno. Sin embargo, sumándole el pago de duda externa, el déficit alcanza el 4%; es decir, casi el triple.
La consultora Ecolatina, amiga del establishment, evaluaba días pasados que comienzan a visualizarse concretamente que la dinámica de achicar el déficit fiscal por medio del endeudamiento va encontrando su límite, “ ya que una parte creciente de los ahorros que se logren por la reducción del déficit primario deben destinarse al pago de los servicios de la deuda, que justamente se toma para hacer más gradual la convergencia al equilibrio fiscal”.
En lo que va de 2017, la deuda y sus intereses crecieron un 70 por ciento. Según el Observatorio de la Deuda Externa del Instituto de Trabajo y Economía, financiado por la Fundación Germán Abdala, durante junio de 2017 el gobierno nacional “llevó a cabo emisiones en dólares por un total de U$S 9.228 millones. Se destacan el controvertido bono a 100 años por U$S 2.750 millones y una ampliación del boden 2024 por otros U$S 4.000 millones”. El gobierno además, emitió un Bono del Tesoro a 2020 a la tasa de la política monetaria por U$S 4.585 millones ($75.000 millones). En total, y solo en junio, la administración central realizó en el mes emisiones por U$S 14.074 millones.
En lo que del año, el Estado Nacional emitió deuda por U$S 36.350 millones, y las provincias por U$S 3.526 millones. Es decir, el 8 por ciento del PBI es deuda externa estatal sólo del 2017. Comparado contra el “flagelo” del déficit fiscal, que alcanzaría el doble (4%).
¿Por qué son tan marcadas estas tendencias? Porque a nivel nacional, el Estado dejó de cobrar impuestos y tasas a ciertos sectores ligados la exportación, como el agro y la minería; liberó las tasas de importación, retrajo el mercado interno, y no detuvo la inflación.
A nivel provincial, además de estos fenómenos, influyen también el descenso de las porcentajes de regalías, el estancamiento de las economías regionales, y aparejado a la retracción del mercado interno, emerge con fuerza el alto nivel de informalidad y falta de fiscalización en los resortes principales en materia productiva de las provincias.
Según las expectativas del gobierno nacional, el ministerio de hacienda pretende reducir el déficit en un 2 por ciento anual hasta 2019. Si mantiene esta dinámica de endeudamiento, y el rumbo económico actual se sostiene, y el recorte del gasto estatal es feroz, para el final del mandato de Mauricio Macri, el déficit fiscal tendrá los mismos niveles que a junio de 2015: el 2,5 por ciento del PBI.
Ese escenario tendrá un magnífico y conocido agravante respecto de la “pesada herencia”: la deuda externa alcanzará los niveles previos al megacanje de Domingo Cavallo en 2001; el desempleo rondará el 20 por ciento; y la mitad del potencial industrial estará parado. Además, la capacidad de concentración de la agroindustria habrá alcanzado su nivel de estancamiento, atento al desfazaje de la paridad cambiaria que será contraproducente para 2019.

La deuda rionegrina

Según se difundió en los medios públicos, los vencimientos de deuda que debe afrontar el Estado rionegrino hasta abril de 2018, superan los 3.000 millones de pesos incluyendo los intereses.
Para el segundo semestre de 2017, los compromisos superan los 1.850 millones de pesos, sumados los 550 millones de pesos pagados al mes de junio.
La restructuración del pago de los $ 3.000 millones, se realizará a partir de la contracción de más deuda. A principios del corriente mes, el gobierno rionegrino colocó $ 1.800 millones mediante los denominados “Títulos de Deuda 1”, a cancelar en tres años y a una tasa del 25%. Un negocio redondo para los compradores de esos títulos, dado que a causa de las intensas variaciones cambiarias de las últimas semanas, las deudas en pesos se “encarecieron”. Es decir, los intereses son mayores.
Para consolidar el preocupante panorama, el gobierno provincial de pagar hasta abril de 2018 casi 2.300 millones de pesos: $ 1860 millones entre julio y diciembre de 2017; $ 8 millones en enero de 2018; $ 280 en marzo; y $ 145 millones en abril del mismo año.

Datos para tener en cuenta

El presupuesto del Estado rionegrino para 2017, es de $ 38.000 millones. Sólo el 40 por ciento ($ 15.200 millones) provienen de recursos propios. El resto, proviene de la coparticipación que según los recientes anuncios, iría en descenso proporcional en los próximos dos años.
El producto bruto geográfico, todas las compras y ventas de bienes y servicios en la provincia de Río Negro de 2013, según las estadísticas más recientes publicadas oficialmente por la provincia es de casi $ 44.000 mil millones, de los cuales el Estado participa en un 27 % (algo más de $ 11.500 millones).
Una masa salarial mensual del Estado rionegrino alcanza a julio de 2017 los $ 2.000 millones de pesos. Proyectada la cifra anualmente, el monto es de casi $ 23.000 millones; es decir, más del 60% del presupuesto para todo el año.

Sumando y restando palotes, la provincia necesitaría agregar entre 12 y 16 mil millones de pesos a su presupuestos anual para palear dignamente el déficit del 18% y salir del atolladero.
No lo va a lograr tomando deuda. Lo lograría a mediano plazo imprimiéndole una lógica productiva en la dirección contraria a la actual. Sin embargo, mientras la batuta la tengan las multinacionales de la fruta y los hidrocarburos, difícilmente el horizonte sea promisorio.

Fuentes: IDEP / Ecolatina / Gobierno de Río Negro / Ministerio de Hacienda de la Nación.

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