La cizaña

La estrategia impulsada por Estados Unidos para América Latina puede observarse en lo acontecido entre las hermanas naciones de Colombia y Venezuela. Ambos países están viviendo cruentos enfrentamientos internos, entre facciones que de un lado y otro del poder del Estado, que sólo generará daños irreparables para la ciudadanía.
Redacción
Según las fuentes consultadas, el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, declaró ante RCN Radio de ese país, que la convocatoria a la Asamblea Constituyente por parte del presidente Maduro, no sería la salida correcta. La misma según Santos, se alcanzaría con la convocatoria a elecciones, el cumplimiento de la Constitución y la liberación de los “presos políticos”.
Atentos a estos dichos, la cancillería venezola emitió un comunicado, rechazando categóricamente los dichos del presidente Santos; al tiempo que insta a conservar la hermandad entre pueblos, no interfiriendo en los asuntos internos de Venezuela.
El entredicho entre naciones vecinas, no está exento de paradojas. Colombia optó luego de décadas de enfrentamientos armados entre el Estado y los grupos revolucionarios, por un proceso de diálogo y concreción de Acuerdos de paz. La iniciativa de Santos, estuvo respaldada por los sectores más influyentes del capital financiero y las trasnacionales que desarrollan proyectos extractivos de los recursos naturales de ese país. Una paz por consenso, evitaría a estos capitales el riesgo, la inestabilidad en términos de conservación de sus propios capitales, como garantizar también su perpetuidad en las políticas que llevan adelante.
Santos, además no logra dejar atrás su pasado como Ministro de Defensa de ex presidente Uribe, quién a instancias de Estados Unidos, instrumentó durante quince años el Plan Colombia
Para Venezuela, la situación es algo diferente. El presedente Maduro enfrenta una oposición que ha optado por el camino de la violencia, con el objetivo de derrocar al gobierno legitimamente elegido. Claramente, la redistribución de la renta petrolera hacia la sociedad, contradice los designios de Estados Unidos hacia ese país.
Es cierto que es escaso nivel de desarrollo de industria pesada y mediana venezolana, la caída de los precios internacionales del valor del crudo, han condicionado al gobierno de Maduro. El Presidente debe lidiar cotidianamente con la escacez de alimento, y la lucha con los monopolios de las cadenas de comercialización de alimentos. Asesorados por la diplomacia norteamericana, y sectores de la oposición han optado por las manifestaciones con ribetes violentos en las calles.
Ambos países sufren la influencia negativa y acaparadora de la misma potencia: Estados Unidos.

Fuente: Nodal

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