Río Negro, IDEVI y las margaritas a los chanchos

La provincia de Río Negro tiene en su seno la potencialidad de convertirse en uno de los puntos estratégicos de la nación en materia de desarrollo agroindustrial y multiplicación de puestos de trabajo. La implementación de un proyecto a cincuenta años vista, correctamente administrado, implicaría un vuelco total y positivo para la prosperidad de la provincia y el país.
Redacción
Días pasados, el Legislador de la Provincia de Río Negro, Mario Sabbatella realizó una importante denuncia respecto de la situación de los productores de porcinos radicados en Valle Inferior de la provincia.
Cotejados los datos, las cifras del último año y medio son alarmantes. Una reducción del 70 por ciento de las chanchas madre, y un 65 % menos de productores activos. Los factores superficiales que arrojan a los productores a esta situación, obedecen en principio a tres problemáticas del prequeño productor agrícola en el país: primero, al alto costo del maíz -principal alimento de los porcinos- a raíz de la liberación de las exportaciones, quita de retenciones, y aumento de los costos internos para dicho producto. Segundo, la baja del consumo familiar de carnes en el mercado. Tercero, la importación de carne de cerdo desde la Unión Europea.
Pero también existen una serie de problemas regionales que no colaboran con la situación general. Desde hace años, y más allá de las reiteradas promesas por parte de las gestiones provinciales de realizar las obras para la puesta en funcionamiento de la Planta de Faena de San Javier – población situada en el núcleo del IDEVI -, la iniciativa no se concreta. Por lo tanto, los productores deben enviar los animales hasta la ciudad de General Roca -distante a 500 kilómetros para el faenamiento de los mismos, siempre y cuando, completen el cupo exigido por esa terminal. Para completar, la faena propia está prohibida en la región.
Como denominador común, la ausencia del Estado como política para el desarrollo local, regional y nacional.

Río Negro y el Valle Inferior de Viedma

Si esta actitud de las distintas gestiones estatales estuvieran solamente dirigidas hacia la producción de porcinos, la problemática no tendría las dimensiones del presente.
El Instittuto para el Desarrollo del Valle Inferior, fue creado a principios de la década del ’60 en una franja de aproximadamente 100 kilometros de largo por 8 de ancho en la margen sur del río Negro; cuyo principal centro urbano es la ciudad de Viedma. El proyecto destinaba 80 mil hectáreas para la producción y su construcción abarcaba tres estapas de desarrollo.
Desde entonces, sólo se concretado algo menos de la mitad del proyecto total; y desde 1978 las obras de canalización para riego y drenaje han estado prácticamente paralizadas. El IDEVI supo contar con una serie de emprendimientos agroindustriales como un planta lechera, deshidratadora de hortalizas, industrialización de tomate, de alimentos balanceados, frigorífico de carnes, y la Sociedad del Estado Abastecedora Argentina de Alimentos que fuera integrada por IDEVI y CORFO de Río Colorado.
Toda esa estructura está prácticamente desmantelada. Sólo quedan algunos pequeños productores, arrendatarios y docenas de chacras en desuso o convertidas en quintas de fin de semana.

Potencialidades de la región

Los manuales de textos, informes estadísticos nacionales y consideraciones hacia la región, se limitan a que el Valle Inferior es la sede del gobierno provincial, que su actividad económica es la agricultura bajo riego y mínima escala; y la administración pública es su rasgo predominante.
Estas caracterizaciones no son obra de la casualidad, sino producto de políticas y gestión de sucesivos gobiernos provinciales y nacionales. Salvo a mediados de los 80′, cuando Alfonsín impulsó el proyecto de traslado de la Capital Federal a la zona, el Valle Inferior de Río Negro no ha sido concebido como punto estratégico para el desarrollo de políticas estratégicas en materia agrícola o industrial.
Según estudios que constan en las áreas de planificación de la Provincia de Río Negro existe superficie regable y “rentable” de 900 mil hectáreas, de las cuales sólo 125 mil se encuentran en producción (algo más del 13 por ciento). Otros estudios afirman que desde El Chocón- Cerro Colorado hasta la desembocadura del río Negro, incorporando al partido de Carmen de Patagones, la superficie explotable aumentaría esa potencialidad.
Y más: medio millón de hectáreas la aportarían el Valle Inferior, Río Colorado y Patagones. Es decir, se reflotaría aquél emprendimiento de Abastecedora Argentina de Alimentos S.E.
Una mayor perspectiva nos brindaría el desarrollo del denominado “segundo río” proyectado en la región durante los 80′. Es decir, aquel canal que correría desde el río Limay hasta San Antonio Oeste, cortando longitudinalmente el territorio provincial, y que incorporaría al 50 por ciento del territorio rionegrino, casi duplicando la potencialidad y superficies productivas.
Segun un estudio realizado por la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el gobierno de Río Negro y el Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (Prosap), la inversión relativa por hectárea alcanzaría los 9 mil dólares.
Nada de esto consta en el Plan Castello.

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