Destruir la energía

La política implementada por la Alianza PRO-UCR en materia energética, bailó al son de las premisas fundamentales de campaña: liberar el mercado de energía, abrir las exportaciones e importaciones, entorpecer el mercado y el desarrollo interno, y dar vía libre a los cárteles de empresas multinacionales de cada sector. Lo que sigue es un panorama del desastre realizado por Cambiemos en materia energética.
Redacción
Esta nota no pretende ser una clase sobre tipos de energía, pero debemos hacer algunas aclaraciones previas antes de llegar al punto en cuestión.
Existen energías primarias y secundarias. Las primeras son las que se obtiene directamente de la naturaleza: petróleo, gas natural, geotérmica, solar, carbón, biomasa, hidráulica, mareomotríz entre otras. Las segundas, proviene de la transformación de la energía primaria como ser las naftas, la electricidad, gasoil, etc.
El grado de participación de cada fuente de energía primaria en total disponible para un país, conforma la matriz energética de esa nación. Las cantidades de energía transformada en secundaria y sus proporciones, nos arrojan datos sobre el nivel de industrialización y desarrollo de infraestructura en materia energética que tiene un país.
Como todo producto -lamentablemente-, hay una porción de energía que siempre se pierde o no es utilizado; máxime si no existe infraestructura de almacenamiento. Lo que no se consume, queda para el consumo interno de la población, la industria y el comercio, o se exporta. Un condimento que se sumó en los últimos años en Argentina, es la importación de energías primarias.demanda-energetica-argentina-oetec
Según un reciente informe publicado por OETEC, más lo publicado por fuentes oficiales del poder ejecutivo, nuestro país posee a grandes rasgos, la siguiente distribución de demanda interna de energía primaria: el 52,32 por ciento proviene del gas natural de pozo; el 33,40 por ciento del petróleo; 9,61 por ciento en energía hidráulicas y aceites. El 4 por ciento restante se reparte entre otros tipos como las derivadas del carbón mineral, solar, nuclear y eólica.
Más allá de los cuestionamientos ambientales o del costo que implica el desarrollo de infraestructura para la obtención o transformación de energía, existen dos criterios para evaluar las políticas energéticas de los países. Uno, es que política aplica cada nación con los recursos energéticos “naturales”, “primarios”. El otro, qué variedad y transformación en el uso de la energía prioriza cada país. Es decir, lo que se denomina “diversificación de la matriz energética”, niveles de producción, costos y financiamiento.
El ejemplo argentino es un caso testigo de cómo destruir la matriz energética a través de la estafa y la desidia. Nuestro país, no es petrolero, como Venezuela o México. Sino que es un país con hidrocarburos que utilizados estratégicamente alcanzaría para el autoabastecimiento energético, e incluso para soportar el “mientras tanto”, la transición hacia el desarrollo de infraestructura para acceder a otras fuentes de energía.
Exportar hidrocarburos; es decir, recursos estratégicos, es uno de los peores delitos que se han realizado desde la gestión de Estado durante décadas. Dejar a manos del cártel de multinacionales de extracción de los recursos, transporte, distribución y transformación, es condenar a la agonía al modelo de desarrollo nacional.
Es simple: encarecer el costo de la energía implica frenar el impulso de industrialización y desarrollo de infraestructura que necesita un país con una matriz productiva diversificada. El modelo agroexportador no necesita desarrollo energético; solo necesita que e
l costo de lso alimentos se encarezca.
Con esta hoja de ruta, el gobierno de la Alianza PRO-UCR, dio un emproduccion-petroleo-en-mcubicospujón al vacío a la producción de hidrocarburos en tal sólo un año de gestión. Luego de la parcial renacionalización de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en 2012, la producción de crudo oscilaba entre los 33 y los 32,5 millones de metr
os cúbicos anuales. Según el Ministerio de Energía de la nación, durante 2016, la producción de crudo, apenas superó los 30,5 millones y continúa con tendencia a la baja.

Los acuerdos de inversiones foráneas alcanzados a cambio de flexibilización laboral, baja de contratos a empresas de servicios y proveedores y desfinanciación de los capitales nacionales sólo servirán para mantener contenido la línea de flote de producción.
Se estima que luego de la liberación de mercado energético y el alza de exportaciones de hidrocarburos, impulsará la producción de crudo a la baja. Misma suerte correrá su bien complementario, el gas de pozo.
Teniendo en cuenta además la quita de precios sostenes, el freno a los planes de desarrollo nucleares y de represas hidroeléctricas, la energía no sólo será más cara, será también cada vez menos.

Fuentes: Ministerio de Economía y Hacienda / Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC)

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