Las bestias lo hicieron de nuevo

Ayer, Trump y Netanyahu se encontraron en Washington, y entre risas y soslayos, acordaron la nueva estrategia para el avance sobre Palestina. Sinaí, sigue siendo un punto estratégico, y el mandatario israelí garantiza su control.
Redacción
El cónclave que tuvo lugar en el día de ayer entre los presidentes de Estados Unidos e Israel, Donald Trump y Benjamin Netanyahu, ocupó las primeras planas de los medios hegemónicos a nivel mundial.
Era esperable que las coberturas hicieran hincapié en los brutales dichos respecto del rol de Estados Unidos en el proceso de paz entre Israel y palestina – “Yo puedo vivir con uno o dos Estados”-; sin aportar datos del contexto donde se tiene lugar el proceso de acuerdo entre las dos naciones.
Lo cierto es que, en la misma conferencia, Netanyahu dejó en claro cuál es la postura de su gobierno ante dicho proceso. Los requisitos para la paz que impone Israel a Palestina, se fundan en no negociar las políticas de seguridad y ocupación que impulsa el gobierno semita. Desde la vereda opuesta, la palestina, observa en esos hechos como uno de los principales puntos de conflicto.asentamientos-israelis-en-cisjordania-resumen-del-sur
El premier israelí se encargó de afirmar que no cederá total del área al oeste del río Jordán. Es decir, anticipa la envestida sobre lo que queda sin ocupar de Cisjordania. Recientemente, el gobierno de Netanyahu anunció el levantamiento de las restricciones a la expansión de asentamientos en territorio palestino. Ente la pasividad estadounidense -auto-erigido como el principal garante de la paz durante la gestión Obama-, las autoridades israelíes difundieron sus planes de construir más de 566 nuevas casas en la ocupada Jerusalén Oriental.
Según las fuentes relevadas, los ministros de extrema derecha del gobierno israelí impulsan la rápida anexión de Maale Adumim, un enorme asentamiento cercano a Jerusalén que aislaría aún más la ciudad del interior de Cisjordania. De realizarse la maniobra, daría por tierra con el potencial acuerdo de paz, dado que los palestinos exigen que Jerusalén Oriental sea la capital de su futuro Estado.
La supuesta tontería de Trump, se convierte en algo más que un guiño al sionismo israelí. La misión de Netanyahu en Washington tuvo el mejor de los éxitos: Estados Unidos le palmeó la espalda aprobando el avance militar sobre Cisjordania y Jerusalén Oriental, y sólo le advirtió al premier israelí que “se contenga un poquito”.
“Desde que Israel ocupó Jerusalén Oriental en 1967, ha trasladado a más 200.000 colonos judíos a la zona palestina de la ciudad, tratando de aislar a la población palestina de Cisjordania mediante la construcción de un muro de separación”, afirma el artículo publicado en el portal “Rebelión”. Agregan además que en 1980, Israel se había anexionado Jerusalén Oriental declarando que la ciudad es su “capital única y eterna”.
Los últimos movimientos de Tel-Aviv, confirman la intensión de aislar y ahogar entre sí a los barrios y poblaciones palestinas en Jerusalén, sus alrededores y el rjerusalem-mapaesto de Cisjordania. Los medios israelíes advierten sobre los posibles levantamientos de la población palestina, habida cuenta que los anteriores avances sobre la histórica ciudad, fueron los que derivaron en la primera y segunda intifada.

Sin embargo, el permanente asedio y aislamiento de las barriadas palestinas, sumadas a la presencia militar y construcción de muros, han degastado a las organizaciones que otrora encabezaban las movilizaciones y levantamientos. El muro que se construyó para dejar fuera de la ciudad a unos 100.000 residentes palestinos, los aísla de los servicios locales; y separa Jerusalén Oriental del resto de Cisjordania. Los líderes palestinos caracterizan la situación de Jerusalén como la de una “ciudad huérfana”.
El 82 por ciento de los palestinos vive en la extrema pobreza. El gobierno israelí no cesa con la continua demolición de viviendas, maltratos y asesinatos militares; y restricciones permanentes de los servicios vitales como agua corriente y energía eléctrica.
Trump y Netanyahu han sentado las bases de la recreación del fascismo a nivel mundial. No se trata de muros, se trata de anexión de territorios, recursos naturales y estratégicos, y potencial mano de obra esclava.
Palestina algún día será libre; aunque cueste imaginárselo. Mientras tanto, el sionismo no da tregua y Estados Unidos instalaría su nueva embajada en la sitiada Jerusalén.

Fuente: Rebelión.org – Diario La Jornada

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