Añoralgias: la fruta desde el despacho al mundo

Río Negro tiene nuevo Ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca. Según el anuncio, se espera un impulso a la fruticultura que derramará beneficios al resto de las inexistentes actividades industriales de la provincia. El clima y las posibles vueltas de campana.
Redacción
En el día de ayer asumió como Ministro de Agricultura, Ganadería y pesca de la provincia de Río Negro, Alberto Diomedi, conocido productor frutícola quien hasta el viernes se desempeñara como Secretario de dicha área.
En su discurso inaugural, Diomedi, se comprometió a “proyectar el sistema productivo rionegrino en el ámbito provincial y mundial”, poniendo principal énfasis en la recuperación del sector frutícola. Según la cobertura del diario “Río Negro”, “la prioridad uno” del nuevo ministro, “será incrementar la producción provincial, prevenir la cuestión climática en base a informes de rigor técnico y concretar estudios de mercado para tener mayor inserción en la venta dentro del país y luego enviar los excedentes al exterior”.
El conjunto Les Luthiers ejecuta una zamba titulada “Añoralgias”. La letra describe como un antiguo poblador recuerda su terruño natal, donde habitualmente suceden todo tipo de catástrofes naturales. Contrastando el discurso del flamante ministro con dos o tres “recortes” de la realidad económica de la provincia, la imagen del hombre esquivando plagas y meteoritos en su añorado pueblo se hace presente a los ojos del cronista.
En la actual temporada, los productores frutícolas arrancaron la zafra luego de atravesar durante 2016 heladas excepcionales y tardías; regímenes de lluvis por encima del promedio regional; problemas de sanidad, calidad y tamaño según lo estándares internacionales para el comercio exterior de peras y manzanas; al inicio del verano argentino, la región se vio afectada por temperaturas que promediaron los 40 grados centígrados, afectando el desarrollo de la fruta y sumando pérdida de calidad; y días después, dos días de fuertes granizadas dieron el golpe final a la cosecha del presente año.
Los números son más o menos los siguientes: el 60 por ciento de la producción se vio afectada. De lo que pudo rescatarse, la mayoría del stock fue a parar a la industria alimenticia nacional. Cosa que es buena para el trabajador de la alimentación, pero muy mala para el productor y el empacador, dado que el mercado local no deja los jugosos dividendos que deja la exportación.
La frutilla del postre es que tanto la Unión Europea como Estados Unidos, poseen stocks de la temporada anterior, por lo que la perspectiva de demanda de fruta rionegrina cae. A su vez también cae el precio internacional por lo que el ingreso directo de divisas para la región continúa con en caída. Si además sumamos que la fruta producida en Chile es preferida por su precio en el mercado internacional, no sabemos que les dirá Diomedi a sus pares -y cada vez menos- chacareros rionegrinos.
La fruticultura rionegrina sufre el grado de concentración que poseen prácticamente todas las producciones regionales a nivel nacional. Las frutas no son un commodity como puede son la soja o el algodón. Las peras y manzanas salen de la chacra al galpón de empaque; de allí a las cámaras de frío; continuando por toda la cadena logística que las lleva al puerto exportador, y a las góndolas y mesas de los consumidores europeos.
En esta cadena que va de la chacra a las manos de trabajadores europeos, más del 80 por ciento está concentrado bajo el seno de las exportadoras y sus casas matrices en el resto del mundo. Según la información relevada, de 15 mil productores frutícolas que poblaban el valle rionegrino hasta mediados de los 70’s, quedan actualmente no más de 1.500. El resto pertenece a los capitales que digitan el sector.
Sin embargo, Diomedi tiene el principio de la solución en el archivo provincial sito a tres cuadras del ministerio. Claudio Scaletta, en su habitual columna del suplemento económico del diario “Página/12” (Ver aquí), recordó que el río Negro arroja al mar argentino más de 1.000 metros cúbicos por segundo. También instruyó sobre lo siguiente: existen estudios que datan de la década del 80, donde se proyectó la derivación de un canal de 400 metros cúbicos por segundo desde el río Limay hasta la zona de San Antonio Oeste, pasando por los departamentos provinciales de El Cuy, Avellaneda y Valcheta.
Este “segundo río” potenciaría en términos productivos y energéticos a una región equivalente al 50 por ciento del territorio provincial, actualmente limitado en su desarrollo y olvidado para la política.
Con la ejecución de un proyecto de esa envergadura, la provincia de Río Negro daría un vuelco de campana respecto de su habitual situación económica y financiera – el 60% de los recursos provinciales provienen de la coparticipación nacional. Con ese plafón, Diomedi sería erigido en un héroe popular groseramente desprestigiado por las multinacionales.
Pero, como comentara el colega Scaletta, la gestión económica de estos tiempos neoliberales posee tres aristas: vista gorda ante el despojo extranjero, teorizaciones sobre los gastos corrientes, y pagos de salarios con un 57 por ciento de atraso respecto de diciembre de 2015.

Fuente: Prensa Río Negro – Diario Río Negro – Diario Página/12

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