Teros y gallinas

La Alianza PRO-UCR no se equivoca. Está siguiendo al pie de la letra su plan de gobierno. La clave no está en los dichos ni en las fotos; está en los datos.
Redacción
El informe económico mensual para el mes de enero, publicado por el Centro de Estudios Scalabrini Ortíz (CESO), describe el derroteo de la Alianza PRO – UCR en su primer año de gobierno. Los datos no son alentadores, pero las reflexiones a las que invita el documento sí lo son.
Las cifras no son buenas, pero marcar la discordancia entre el discurso y el hacer. Un observador externo podría suponer que Macri y todo el plantel de Cambiemos están desorientados. Pero se equivocaría: a la alianza de gobierno, le importa un bledo lo que salgan a decir sus funcionarios mientras los números arrojen los resultados que ellos buscan.
Macri basó su prolongada campaña en “el regreso de la inversión”, con la consigna de desterrar la generación de demanda interna a través de la redistribución de ingresos y fortalecimiento del mercado interno. El país había caído en el abismo porque “la gente” no sabía qué hacer con la guita en el bolsillo.
Sin embargo, el INDEC -ahora “profesionalizado”- le tira dos cifras que pueden hablar muy mal de la gestión CEO en materia económica, pero que a los ojos de éste cronista, son parte de su estrategia global de gobierno: para el año 2016, la inversión cayó un 8,3% respecto del 2015; el consumo, un 2,3%. El Producto Bruto Interno, el famoso PBI, caso casi un 4 por ciento en un año.
Un paréntesis para el lector: las denominadas “tasas chinas”, que en apariencia son magníficas, y muestran el volumen de desarrollo y crecimiento de esa nueva/vieja potencial mundial, rondan entre el 7 y 9 por ciento anual desde hace un cuarto de siglo.
La tasa china de Macri en este caso, está dada vuelta. Adrede.
Las políticas económicas aplicadas por la Alianza PRO – UCR no fueron azarosas. Incentivar desde el discurso la llegada de capitales foráneos y la “vuelta” al mundo, fueron recetas esgrimidas como solución a todos los problemas. Sin embargo la guita no llegó. La atajaron en Davos durante enero de 2016.
Excusa perfecta para retomar el pleno camino del endeudamiento externo, apertura total de importaciones, la manipulación diaria de las tasas de interés y devaluación “controlada” a conveniencia de los mercados futuros. Los precios y tarifas tuvieron un alza exponencial y se redujo lo que técnicamente se denomina “base monetaria”. En criollo, se “saco” dinero de la calle.
El ingreso de las personas se resintió; bajó. Las causas: por la devaluación, el dinero vale menos; por los despidos y escalada brutal de los pauperizadores seriales de las condiciones de trabajo (UIA y CGT a la cabeza), las personas cuidan más el dinero o bien, queman las naves. gallinas
Para los estadísticos del PRO-UCR, todavía queda margen para sacar. Es por ello que la baja del consumo no es tan pronunciada como se esperaba. El discurso oficial bombardeó todo el 2016 con la idea de que los pobres no entendemos que debemos resignarnos a ser pobres, y que cambiar la ventana del comedor es un lujo que requiere toda una vida de sacrificios.
Mientras tanto, la importación disciplina mediante el clásico mecanismo del dumping, el mercado interno de bienes y servicios, y principalmente el mercado de trabajo. Ejemplo, si el justo precio por un par de zapatillas fabricado en Argentina es de 1.000 pesos, pero traído de afuera se ofrece en vidriera a $ 800, no es difícil avizorar que dicha política destruirá la industria del calzado y sus complementarias.
La secuencia quebranto – cierre de industrias – desempleo, está funcionando en nuestro país. La estrategia de “protección del empleo” en este caso, es la de desregular el vínculo laboral y disminuir el “costo de empleo”. Ya sabemos los resultados a mediano plazo: aumento de la desocupación, salarios empujados al suelo, y condiciones, derechos y garantías laborales inexistentes.
El informe de CESO, esboza una crítica acertada en lo teórico sobre los resultados de la política económica del primer año PRO-UCR. Sostiene que la política de apertura externa, endeudamiento y contención del dólar podría dar resultados positivos si el gobierno incrementa el gasto y la inversión pública, manteniendo controlada la cota de inflación. De esa manera, las inversiones que no han llegado, son reemplazadas por recursos provenientes de la deuda externa que se distribuyen dentro de la población para generar demanda interna.
Sin embargo, esa nunca fue la intención de la Alianza Cambiemos. El objetivo fue la apropiación de los recursos del pueblo a instancias de la disminución progresiva del Estado y la destrucción de la pequeña empresa y el comercio nacional.
Con la quita de retenciones a las exportaciones de bienes primarios (agricultura y minería), la transferencia de recursos desde el pueblo a los exportadores y trasnacionales del sector se incrementó durante 2016 en 2.600 millones de dólares (cerca de 40 mil millones de pesos; casi el 1% del PBI).
La gestión Cambiemos está engalanada por teros sinceros. La Alianza PRO-UCR, las patronales agrarias, la UIA, la CGT, el Frente Perpetuador, y “las fuerzas vivas”, cantan al lado de los huevos. Pero también miran para otro lado como la gallina distraída.

Fuentes: CESO, INDEC, Ministerio de Economía, BCRA

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