No es lo mismo el ingreso que la riqueza

Ingreso y riqueza no son la misma cosa; y su distribución tampoco lo es. La aclaración puede parecer una obviedad para los entendidos en economía y que manejar el significado de algunos términos. Para la mayoría de la población, sin embargo, ingreso y riqueza se entienden de la misma forma; o al menos, así nos los presentan.
Redacción
Para ir al grano, y según las definiciones del economista cercano al Plan Fénix, Bernardo Lischinsky, el ingreso es un flujo o suma de dinero que el común de la población recibe periódicamente como salario, quincena, jornal; o puntualmente, sea por el cobro de una changa, o la venta de cosechas, animales, ladrillos, alfajores, etc.
La riqueza, en cambio es un stock formado por los bienes o patrimonio que una persona posee -también llamados “activos”-, menos lo que esa persona debe -también llamados “pasivos”. Entonces, una casa sería un bien, un activo. Si se está pagando en cuotas, las cuotas que se deben, serían el pasivo. La riqueza de esa persona estaría compuesta por la casa que posee, menos las cuotas que les faltan pagar.
Los activos, pueden ser “físicos”: una casa, un campo, un comercio, un camión, una cosechadora, etc. También pueden ser “no físicos” o financieros: acciones de una empresa, bonos del gobierno, depósitos en bancos, etc. Otra manera de nombrar a los bienes físicos o no físicos es la de “capital”.
La explicación de cada palabra, y su diferencia de significado, es importante para entender qué lugar o función ocupa una persona en una economía o en una sociedad cualquiera, por ejemplo, la economía-sociedad argentina.
La distribución del ingreso se explica por la forma en que estos se reparten en la sociedad, y la función que cumplen las personas que los reciben. Es decir, si el ingreso proviene como pago de un trabajo que se realizó, o como ganancia que dejó un activo que se tuviese.
Por ejemplo, los trabajadores asalariados o no asalariados y los jubilados, perciben un ingreso a cambio de su trabajo (mensual, quincenal, semanal, diario); o en el caso de los jubilados, por haber “aportado” mientras trabajaban.
Si una persona es dueña de un campo, o de un local comercial, o de una grúa transportadora, y se la arrienda o alquila a otra para que la trabaje, el dueño percibirá a cambio como paga, un ingreso denominado “renta”. Pero si el dueño trabaja el campo, el local o la grúa por cuenta propia, el ingreso que recibirá esa persona está compuesto por el beneficio que le deja su propia posesión -su capital, sus activos-, una vez pagados los “gastos” (insumos, servicios, sueldos).
Cuando un empresario -un dueño- habla de reducir “costos” o “gastos” para tener mayores ingresos, es muy probable que se reduzca la cantidad de personas que trabajan para él, o que pague sueldos más bajos. Es decir, que se achique el ingreso de los trabajadores o destinado a los trabajadores. De allí que, el ingreso que recibe el dueño como beneficio de su capital, tiende a incrementar, aumentar, el stock de capital o de riqueza.
Todo éste fenómeno económico y social que tradicionalmente se lo presenta como natural, universal, lógico o dado, es producto de un proceso histórico. Un proceso definido por las relaciones entre el poder del capital por sobre el trabajo humana, las instituciones gubernamentales y las leyes que se dictan para regular -para poner las reglas- en esa relación.
Por eso, en los países capitalistas, cada vez que un gobierno busca hacer más equitativa -a cada quién según su necesidad- la distribución del ingreso, se dice que tienen una “mirada” más atenta hacia el trabajador. Cuando un gobierno privilegia la distribución hacia las personas o familias que reciben mayores ingresos o poseen más riqueza, se dice que ponen la “mirada” en los sectores del capital concentrado.
El índice Gini
En términos internacionales, los países han adoptado una forma común para medir la distribución de los ingresos y de la riqueza: el índice o coeficiente de Gini. El índice mide la distribución sin reparar en el origen de los ingresos, sea por el salario, la renta o el beneficio.
El “Gini”, opera de la siguiente manera: divide a la población que estudia en cinco, en diez, o en cien partes iguales; y se calcula cuánto recibe de ingreso o riqueza posee cada una de las partes de esa población.
El coeficiente arroja valores entre 0 y 1. Cuando más cercano a 1 esté, más desigual será la sociedad analizada; inversamente, la sociedad será más igualitaria, cuando el índice se acerque a 0.
Si bien la mayoría de los países no han adoptado el índice Gini, como metodología para medir la equidad social, acompañamos éste artículo con el siguiente cuadro donde se puede observar el comportamiento del índice en Argentina entre 1974 y 2013.

gini-per-capita-hogares-sedlac-1974-2013

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