Cambiemos y el retroceso político

Devaluaciones, endeudamiento externo, fuga de capitales, caída del salario, retroceso de la industria. Casi doscientos días de gobierno PRO y ninguna flor.

Redacción

Cuando se realizan los traspasos de gobierno de habla de los “primeros cien días”, durante los cuales la nueva gestión tiene la oportunidad se sentar las bases de los que serán los ejes fundamentales del mandato completo. Durante ese margen, además del rumbo ideológico que caracterizará al nuevo gobierno en cuanto a los discursos y los guiños hacia sectores sociales particulares, se materializan las primeras medidas concretas en cuanto al capital social acumulado en el pasado, cómo se utilizará lo generado en el mientras tanto (los cuatro años de gestión); y qué quedará para el siguiente gobierno (o mandato).
Pasados otras noventa jornadas de ese primer plazo, la Alianza Cambiemos, tomó decisiones coherentes a las prometidas durante los dos años que duró la campaña, y en forma consecuente a los currículums de sus protagonistas principales.
Así, el recorrido comenzó con la devaluación del peso – un 40% de un viernes para un lunes -, pasando la cotización del dólar de 9 a 13 pesos. Acto seguido, con el argumento de abrir el mercado para incrementar la inversión externa, se fomentó y aumento la toma de deuda externa a una “tasa barata, ilógica”, según declaraciones del propio Ministro Prat-Gay.
El resultado hasta aquí, fue el acuerdo con los fondos especulatorios internacionales (“buitres”), el incremento para 2017 de 30.000 millones de créditos asumidos entre la Nación y las provincias, y la fuga de capitales que a la fecha ronda el 1.000 por ciento.
Si el “cause lógico” prometido por Cambiemos en la campaña, no cambia de trayectoria, lo que viene es una ola privatizadora de parte de los recursos acumulados por la sociedad en los últimos años. Según información publicada en medios nacionales, la sangría se iniciaría por la liquidación de parte de las acciones en empresas privadas que componen el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, que alcanzaría un total de 48.000 millones de dólares. La venta alcanzaría el 21% de esos activos (10.000 millones), es decir, el valor de mercado de YPF.
A esto, para el año entrante, se sumarían otros ocho millones que deberán ser destinados al pago de jubilaciones dados los nuevos compromisos asumidos en materia previsional.
Teniendo en cuenta la perspectiva futura de desfinanciamiento de ANSES; el uso de reservas para pago de deuda y fuga al exterior; y ninguna intensión de reencausar esos recursos hacia la inversión y fortalecimiento en la industria nacional, sólo resta esperar un horizonte de más endeudamiento.
Igual que la dictadura Videla – Martínez de Hoz; igual a los 90’s, el retroceso está envasado en origen.

Fuentes: CTA, Página/12, Banco Central

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